3 tips para entrenar tu cerebro

En el Día Mundial del Cerebro, te contamos por qué una buena salud emocional lo mantiene sano y estimulado. Qué tener en cuenta para lograrlo.

Gisela Carpineta

Miércoles 22 de Julio

Periodista especializada en LifeStyle y Gastronomía. Escribe en diferentes medios gráficos y digitales. #Foodie. En redes: @gcarpineta

Con el fin de concientizar a la población sobre su cuidado, cada 22 de julio se celebra el Día Mundial del Cerebro. Una fecha que busca trabajar sobre los hábitos que podemos modificar hoy y que resultan indispensable para tener un envejecimiento saludable el día de mañana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2050 más de 1 de cada 5 personas será mayor de sesenta años. Es algo inédito en la historia de la humanidad, que sumado a la fuerte caída en la tasa de natalidad, está provocando un rápido envejecimiento en las poblaciones de todo el mundo.

Pero, ¿envejecer es sinónimo de enfermedad? No, pero sabemos que la edad aumenta las posibilidades de padecer enfermedades que afectan el funcionamiento cerebral. Entre ellas se encuentran las demencias, que según la OMS afectan a 50 millones de personas en el mundo. De esos casos, entre el 60% y 70% corresponden a la más conocida de las demencias, la enfermedad de Alzheimer, que afecta en el país a más de 500 mil personas.

Es así como la pregunta surge de inmediato: ¿Qué hacer entonces para conservar nuestro cerebro sano y estimulado? En ese sentido, los profesionales de INECO nos proponen un recorrido por una serie de puntos clave para lograr cuidar y entrenar nuestro cerebro como el buen descanso, una alimentación saludable y, por supuesto, las emociones.

Entrenar el cuerpo, pero también el cerebro

La actividad física es uno de los factores que protege la salud cerebral. Entre los beneficios que aporta se encuentran:

  • La disminución del riesgo de deterioro cognitivo
  • Mejoría del estado de ánimo
  • El aumento de la sensación de bienestar
  • La mejoría de la calidad del sueño
  • La disminución de la ansiedad

Además, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 , síndrome metabólico y caídas.

Pero además del entrenamiento físico, es posible (y necesario) entrenar el cerebro. Así como sentimos el paso del tiempo en nuestro cuerpo, también suele afectar algunas funciones cognitivas tales como la velocidad de procesamiento, la memoria reciente y la capacidad de encontrar las palabras con igual rapidez.

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▶Consigna para entrenar tu mente y mantenerla activa en este aislamiento🙂 ↪Resolvelo en comentarios⬇ #QuedateenCasa #InecoTeCuida

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El entrenamiento de las funciones mentales se vuelve clave para enfrentar estos problemas, porque una mente activa y estimulada por el aprendizaje y los desafíos intelectuales ayuda a mantener un cerebro joven. Algunos expertos hablan de esto como una “reserva cognitiva”, que mejora las conexiones cerebrales para hacer frente a las enfermedades cerebrales anteriormente mencionadas.

Una mente activa y estimulada por el aprendizaje y los desafíos intelectuales ayuda a mantener un cerebro joven

Otro punto importante es el descanso: ¡dormir la cantidad de horas requeridas para un buen descanso es clave! El sueño cumple una función restauradora tanto física como psicológica. Recordá alejarte de las pantallas, comer liviano por las noches y evitar las distracciones.

Al cuidar tu corazón, estás cuidando tu cerebro

¿Conocés el viejo proverbio mens sana in corpore sano? Bueno, a eso hoy deberíamos sumarle otra frase: corazón contento, cerebro sano. Sucede que las emociones y lazos sociales positivos funcionan como un escudo que protege la salud cerebral.

Hoy sabemos que lo que es bueno para nuestro corazón, lo es también para nuestro cerebro. No solo porque, como dijimos, controlar los factores de riesgo cardiovascular es beneficioso para nuestra salud cerebral; sino también porque el apoyo social, igual que el optimismo, tienen un gran impacto en el sistema inmunológico, cumpliendo un rol protector en el ser humano.

Podemos decir que la vida social cuida el cerebro, por eso es de suma importancia mantener una buena salud emocional, ya que el estrés, la depresión, la soledad y la ansiedad tienen consecuencias negativas para las funciones intelectuales. En cambio, los vínculos perdurables y positivos afectan las funciones psicológicas, fisiológicas y de comportamiento para bien, siendo factores que nos ayudan a experimentar bienestar

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🤔¿Sabías que el sueño es un proceso fundamental en la vida de la persona por su función reparadora tanto a nivel físico como cognitivo? . ➡Cuando dormimos nuestro cerebro sigue funcionando, consolidando el aprendizaje y procesando información, solo que los mecanismos de control están disminuidos, así como también el nivel de alerta. . ➡Dormir bien implica un sueño reparador acompañado de una sensación de bienestar y de descanso. . ➡El promedio de tiempo que se recomienda dormir ronda entre las 7 y las 8 hs., aunque existe una gran variabilidad entre las personas y a nivel cultural. . ❤Sin embargo, la cantidad de horas no es el único factor importante, sino que es necesario también que se mantenga una rutina de sueño lo más estable posible. . ➡Esto se debe a que el organismo está diseñado para vivir siguiendo rutinas estables. . ✔ En este sentido también es importante conocer que dormir poco, así como dormir mucho puede afectar nuestra salud. . #INECOTIPS #ineco

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Una alimentación consciente, para un cambio perdurable

¿Por qué comemos? Es la primera pregunta que nos plantea Sol Vilaro, coordinadora del programa de descenso de peso de INECO. El entrenamiento interdisciplinario en el que se fusiona la neuropsicología, psicoterapia y la nutrición, busca que la persona genere un cambio de hábito perdurable en el tiempo.

El mindful eating, o alimentación consciente, es una de las prácticas que pueden resultar muy útiles para llevar adelante este proceso. Debido a las rutinas aceleradas, la mayoría de las personas comen de forma automática, sin prestar la suficiente atención o estar verdaderamente presentes en el momento.

En este sentido, diversos estudios científicos demuestran como la falta de atención influye en la cantidad de comida que se ingiere. Los expertos sugieren comer sentados en un ambiente relajado y atender a nuestros sentidos. Por ejemplo, concentrarse en el sabor, la temperatura o el olor que percibimos de lo que estamos comiendo. Según la nutricionista, el tamaño del plato también puede ser un factor influyente: “Si se compara un plato grande y uno mediano, uno va a tener la sensación de que el grande tiene menos comida a pesar de que contengan la misma cantidad”.

Por otra parte, el cuerpo tiene memoria, y este es otro elemento que repercute en la saciedad. Las personas tienen presente la sensación de saciedad que tuvieron en su ingesta anterior. Si uno recuerda que se pudo llenar en otra ocasión únicamente con una porción, no va a tener que cocinar de más por “miedo a quedarse con hambre”. Por eso es importante escuchar y procesar lo que nos dice nuestro cuerpo.

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