Claves para adaptar tu entrenamiento a los días de mucho calor

Seis recomendaciones para que ejercitar en verano sea placentero y saludable.

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Sábado 13 de Noviembre

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Entrenar en los días de mucho calor cuesta más y no, no es una excusa; este hecho tiene una explicación científica comprobada. El organismo necesita hacer un esfuerzo extra para adaptarse a la situación de ejercitarse con una temperatura elevada. Según explican los especialistas, este esfuerzo se traduce en un aumento excesivo de la temperatura corporal que provoca cansancio, un mayor riesgo de sufrir lesiones -como espasmos musculares- e, incluso, sufrir un golpe de calor.

Entonces, ¿no entrenamos los días de calor?. Sabemos que te gustaría oír eso ¡pero no vamos a darte el gusto!. Se puede seguir entrenando, solo hay que tener en cuenta algunas cosas para lograr terminar el entrenamiento con éxito y aquí estamos nosotras ¡para ayudarte!. Atenta a estas claves:

1) Los dos mejores momentos del día para entrenar
Si entrenas al aire libre es fundamental que adaptes la hora de entrenamiento a la temperatura que hace fuera. No se debe entrenar en las horas centrales del día. Busca la primera hora de la mañana o la última hora de la tarde, es decir, cuando la temperatura baja un poco.

2) La dieta antes y después de realizar ejercicio
Lo que ingerimos antes y después de entrenar siempre influye en el entrenamiento. Y, aunque siempre debemos cuidar este punto, en los días de mucho calor, todavía más. Se aconseja incrementar el consumo de alimentos ricos en agua -tanto antes como después del entro-. Las frutas y verduras de temporada van a funcionar muy bien; sandía, uva, ciruelas o bien berenjenas, tomates y calabaza son algunas ideas. Además, a ser posible, evita las bebidas y comidas calientes que ralentizan la digestión.

3) El outfit deportivo
Los especialistas remarcan que es importante evitar el exceso de ropa que a veces nos ponemos con la idea de que ‘sudaremos más’ y con ellos ‘perderemos más calorías’. Este pensamiento erróneo solo lleva a perder más líquido y tener un mayor riesgo de deshidratación.

4) Antes de entrenar, ¡sobrehidrátate!
Atención, porque esta es una de las recomendaciones más importantes. La pérdida de agua y de electrolitos durante los entrenamientos con calor es inevitable, por eso se aconseja reforzar la hidratación antes de salir a entrenar tomando entre 1 y 2 litros de agua para activar así el sistema de sudoración.

5) Lo que hay que tomar durante y después del entrenamiento
Durante el entrenamiento es fundamental hidratarse y beber agua a pequeños sorbos. Después de entrenar, dado que el exceso de calor y el aumento de sudoración que nos hace perder sales minerales que son difíciles de recuperar solo con agua, se recomienda tomar una bebida isotónica. Y un consejo más: intentar que contenga el mínimo azúcar posible.

6) Reduce la intensidad de tu entrenamiento
Como te comentamos antes, el calor va a exigir a tu organismo un esfuerzo extra para adaptarse a esas condiciones climatológicas. Por eso, es posible que tengas que rebajar la intensidad de tu entrenamiento, sobre todo si es cardiovascular. Durante el verano, deberás controlar la intensidad y reducirla ante un calor excesivo, ya que se aumenta la sudoración pudiendo provocar deshidratación (con síntomas como mareos o aumento de pulsaciones).

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