Consumí Instagram a conciencia

Cada vez somos más las mujeres que sentimos que tanta pantalla, y sobre todo, tanto Instagram, nos afecta: nos genera angustia y dispersa a montones. En esta nota, claves para que puedas poner las redes a tu favor, y fijar tus propias reglas y usos.

Paz Berri

Miércoles 11 de Marzo

Siempre digo que “me gusta escribir”. Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), periodista, y creadora de contenido para marcas. Además doy talleres sobre ¿Cómo generar contenido para Instagram? Mi blog: www.pazberri.com Mi IG: @pazberri

“El pasto del vecino siempre parece más verde”, dice la frase. Y en Instagram, esto pasa muy a menudo. Más de lo que imaginamos. Es que esta plataforma que tanto nos inspira, y sirve de puente para que podamos mostrarnos y mostrar lo que hacemos, también nos invita constantemente a mirar vidas ajenas (algo que en general nos desploma la autoestima porque siempre sentimos que el otro tiene lo que nosotras no).

Entonces, por un lado es fundamental que empecemos a confiar cada vez más en lo que somos, y en lo que tenemos para dar. Pero también, que hagamos un uso más sano de la red social, para que no nos afecte o frustre tanto.

Algo que genera mucho conflicto con la confianza en nosotras mismas, es estar tan pendientes de lo que piensan o hacen los demás. Porque ahí, dejamos de focalizar en nuestro crecimiento, y nos quedamos en una postura de observadoras pasivas: vemos cómo la vida le pasa a otros y eso nos llena de frustración y angustia. Nos desvitaliza.

Es imprescindible que pensemos en profundidad qué consecuencias puede traernos esto de no escuchar nuestra propia voz y darle más entidad a las voces ajenas. Porque no hay dudas de que hoy nuestra autoestima queda íntimamente ligada al efecto que producimos en los demás, y el que ellos nos producen. Entonces, si queremos empezar a tener un uso más sano de IG, para que no nos afecte tanto lo que vemos, debemos conocer un poco más el detrás de escena.

Santiago Bilinkis, autor del libro “Guía para sobrevivir al presente”,  habla de “El efecto distorsionado de las redes”. Él dice que el resultado más fuerte de las redes, tal vez sea el efecto distorsionado que ofrecen: “La mayoría de las personas comparte contenido muy poco espontáneo, de los momentos más interesantes de su vida. Entonces tenemos una errónea impresión de que todos los demás la están pasando genial, y sólo nosotros tenemos una ‘vida común’, y llena de obligaciones”, dice Bilinkis. Y subraya: “Es que los filtros de Instagram y los editores hacen maravillas. La persona que mostramos en las redes es un recorte de nosotros mismos. Al elegir qué mostramos y qué ocultamos, terminamos generando un personaje”.

Bilinkis detalla que al 39 por ciento de las personas, las imágenes de los demás en las redes, las hace sentir peor respecto de su propia vida. Entonces se pregunta: “Si la tendencia natural es evaluar todo en términos comparativos: ¿Qué puntos de referencia estamos teniendo?”. Mientras los demás comparten en IG los momentos más mostrables de su vida, en muchos casos “artificialmente” armados para ser vistos, vos estás dentro de tu propio cuerpo las 24 horas del día. Nadie muestra su malhumor ni las cosas que le salen mal. Entonces a veces es una máquina de frustración. Nota mental: es fundamental que trates de no caer en la trampa.

La invitación que queremos hacerte desde Soy Mujer, es a que empieces a mirar con ojo –más- crítico. A que puedas desarrollar una mirada más adulta y selectiva. Nadie habla de dejar de usar las redes, sino de empezar a hacer un mejor uso de nuestros dispositivos. El fin se lo debemos poner nosotros. La responsabilidad de parar es nuestra, porque siempre habrá algo nuevo para ver. La idea es fijar nuestras propias reglas y usos. ¿Algunas ideas?

  • Elegí con cuidado a quiénes seguís. Y no pierdas de vista que lo que estás viendo es una muestra “curada”, no la realidad de la vida de los demás.
  • Entendé que siempre hay un lado B que nadie te cuenta.
  • Seguí gente que te inspire a cosas que te parezcan posibles. Sé más selectiva. Mirá cuentas que te sumen.
  • Si todos parecen estar pasándola mejor que vos, es porque precisamente los que la están pasando mal, no lo suben a IG.
  • Limitá el tiempo en el celular. Frenate. No uses el aparato en ciertos lugares y horarios (la mesa por ejemplo). Tampoco cuando estés reunida con otras personas (especialmente los hijos). No lo dejes en la mesa de luz (volver al viejo despertador).
  • Desconectar notificaciones sonoras y luminosas.

El punto está en cómo nos adueñamos de esto existente, cómo lo consumimos y cómo lo transformamos. O como dice Bilinkis: “El desafío es que podamos crear plataformas al servicio de la vida que queremos vivir, y no de la vida que otros necesitan que vivamos”. Todo un desafío.

¿Cómo lo viven?

Y si quieren probar hacer un detox con las redes, no dejen de leer nuestra nota “Reseteá tu relación con el celular”.

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