Dirty Talk: ¿Cómo sumarlo a tu rutina sexual?

Tips y consejos para aprender a manejar el arte de “hablar sucio” en la cama y que no suene ridículo.

Gisela Carpineta

Sábado 24 de Julio

Periodista especializada en LifeStyle y Gastronomía. Escribe en diferentes medios gráficos y digitales. #Foodie. En redes: @gcarpineta

Cuando hablamos del poder de las palabras, no importa si es una relación casual o una pareja establecida: la comunicación en las relaciones sexuales y románticas es un punto muy importante. Pero hoy queremos hablarles de un tipo de comunicación un tanto diferente: El Dirty Talk o “hablar sucio”.

¿Qué cuenta como Dirty Talk? En esta práctica erótica valen desde los gemidos y jadeos (sobre todo si los hacés bien cerca del oído), los gritos y exclamaciones, así como también relatar tus fantasías o preguntarle a tu pareja qué le gustaría que le hagas.

Si bien hasta acá suena bien, la realidad es que muchas veces nos da vergüenza llevarlas a la práctica y que esas “palabras sucias” salgan de nuestra boca. En gran parte, esto se lo debemos al cine: ¿Cuántas veces vimos que usan este tipo de recursos para dejar a un personaje en ridículo?

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Entonces, es muy común que la simple idea de imaginarnos diciéndole cosas sucias a nuestra pareja nos dé un poco de vergüenza o miedo a hacer el ridículo. Pero, como todo en la vida, no hay nada que no se pueda compartir con un poco de práctica. ¿El resultado? Según remarcan tanto mujeres como hombres que incluyen las palabras “sucias” en la cama, vale la pena hacer el esfuerzo y aumentar el sex appeal más de lo que imaginamos.

#1. Hacernos amigas del Dirty Talk
Una forma de ir “calentando motores”, especialmente si nunca antes probaste el Dirty Talk, es empezar por algo suave hasta que ambos tomen más confianza. Podés decir algún comentario halagador, utilizando un tono sensual. También podés preguntarle si estuvo pensando en ese momento y qué se imaginaba; murmurar en su oído y acompañar esas palabras de caricias por encima de la ropa.

#2. No te fuerces
También podés darle pistas de lo que querés que te haga, o podés recordarle algo que hizo anteriormente. Pero todo esto que decimos debe estar siempre dentro de los límites de la comodidad: no te fuerces a decir nada que te de vergüenza o que haga sentir que no “sos vos”, porque entonces el resultado no será erótico sino cómico.

#3. Un poco de aliento: “Seguí así”
¿Y una vez que arrancamos? Esas palabras como “¡Sí!”, “más”, “no pares” o decirle cuánto te encanta cuando te hace tal cosa son, sin dudas, grandes motivadores a seguir así.

En el arte del Dirty talking, estas palabras son fáciles, sinceras y, sobre todo, sexies para quien las escucha. Además, es una forma de que tu pareja sepa qué preferís, hacia dónde puede ir o qué te hace explotar de placer. Una forma de demostrar que “el guarreo” también puede ser también afectuoso, sincero y, sobre todo, llevar la comunicación de la pareja a otro nivel.

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