Emprendedoras y cuarentena: aceptación + mucha creatividad

La incertidumbre que estamos viviendo nos atraviesa por completo a nosotras y a nuestros emprendimientos o profesiones. Hablamos con Claudina Kutnowski, psicóloga especialista en transiciones laborales, sobre cómo hacer para no perder la capacidad de acción en este contexto. ¿Cómo movernos a nivel laboral, cuando la única certeza es que no hay certezas?

Paz Berri

Lunes 18 de Mayo

Siempre digo que “me gusta escribir”. Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), periodista, y creadora de contenido para marcas. Además doy talleres sobre ¿Cómo generar contenido para Instagram? Mi blog: www.pazberri.com Mi IG: @pazberri

Al principio pensamos que la cuarentena era sólo por 15 días. Después supimos que se extendería un poco más. Entonces nos preocupó cómo íbamos a hacer con nuestro trabajo, con los compromisos asumidos, con los proyectos en marcha. Pero ya pasaron dos meses, y el aislamiento sigue. No te pierdas nuestra entrevista a Claudina Kutnowski, psicóloga especialista en transiciones y decisiones laborales, a cargo de Glimar, donde nos impulsa a poder seguir trabajando -y creando- “con lo que hay”.

 

Claudina, ¿Cómo nos afecta la incertidumbre que estamos viviendo?

La incertidumbre en realidad es un dato que está siempre. Arranquemos por ahí. Lo que pasa es que en este momento, se hizo realidad eso que sabemos, pero jugamos con que no va a pasar. Porque en la vida en general, hay como una ilusión de la continuidad, para todos. Todos tenemos una idea de lo que va a pasar más adelante y por eso podemos proyectar. De lo contrario, no haríamos nada porque “total todo se puede perder”. Pero en este momento, hay algo de esa realidad que está operando. Hay muchas cosas que parecía que podían ser, que no van a ser: viajes previstos, fiestas, eventos, alguien que estaba por empezar un proyecto, los chicos que casi no arrancaron el colegio. Esto sí se quebró.

 

¿Y qué efecto tuvo esto en nosotras?

Esto tuvo y tiene un efecto traumático para el cual no estábamos preparados. Por ende, fue como “una piña en la mitad de la cara” sin ningún tipo de protección. Entonces, hubo un primer impacto muy paralizante, como de shock, y cuando “bajó la espuma”, empezó a verse un poco más qué pasaba con lo emocional.

 

¿Y hoy en qué lugar estamos?

Hoy estamos más conectadas con lo que nos está pasando, y como más en condiciones de accionar. El primer impacto fue muy complejo, pero ya no estamos ahí. Ya hay muchas cuestiones que se fueron ordenando, incluso en este desorden. El primer efecto traumático pasó. Pero hay algo que debemos tener claro: cualquier acción que se pueda ejecutar en este momento, antes debe tener una condición muy importante, y es que la podamos pensar. Lo traumático impide pensar. Hace reaccionar. Lo primero fue una reacción. Lo actual ya se inscribe en el campo del razonamiento, del pensar alternativas.

 

¿Qué es lo primero que le dirías a una emprendedora que se acerca a vos en este tiempo?

Hoy lo que tiene que pasar es que tenemos que tener una gran flexibilidad. Si ya la teníamos antes, es un golazo. Y sino, tenemos que desarrollarla. Porque hoy se va al tacho quien no puede reinventarse. Y para reinventarse hay que poder pensar. Y para poder pensar hay que tener la cabeza ordenada. Y para tener la cabeza ordenada hay que entenderse, hay que conocerse, hay que escucharse, hay que registrarse, no hay que reaccionar, saltar.

 

¿Así se maneja entonces la incertidumbre?

Así es. Pensando, tomando datos, juntando información adecuada, juntándose con otros, viendo para dónde se corrieron negocios como el tuyo en otros momentos de la historia, teniendo foco en tu identidad. Hay que “estrujar el trapo” y ver lo que sale de lo que realmente somos, no de lo que estuvimos haciendo para ganar plata. Porque eso que somos, va a seguir siendo.

 

¿Cuáles son las emociones que más se nos están jugando a mujeres emprendedoras, profesionales independientes, pymes, etc.?

Mucha ansiedad. Mucho desconcierto. Mucha preocupación. Y hay que estar muy atentas a que esa ansiedad no se haga crónica porque tiene consecuencias feas: depresión, angustia, trastornos en el cuerpo (dolores de cabeza, dolores de panza).

 

¿Y qué nos puede ayudar a salir de ahí?

Yo creo que hay ciertas características muy fundamentales, que si no estuvieron cultivadas hasta este momento, es momento de intentar cultivarlas. Y si estaban cultivadas, es momento de aprovecharlas. Tienen que ver con poder entregarse a lo desconocido, no controlar, sino tener como cierta sensibilidad para conectar con lo que está pasando e ir acompañando eso. Entender que nada es absoluto. Que hay que tener paciencia. Calma. Desapego a los planes. Porque si nos quedamos muy aferrados a algo que decidimos, y después la realidad nos dice que no lo podemos hacer, rápidamente es importante que veamos alternativas.

¿Y si no es viable?

Y si no es viable, debemos dejarlo ir “al mundo de lo no viable”. Ese mandato de “peleala hasta el final”, creo que acá no juega para nada. Es más momento de hacer proyectos sin tanta proyección enorme, que no requieran de muchos intercambios, ni de muchos ingredientes. Estamos en un momento donde todavía, más allá de aquel impacto tan fuerte, se hace como muy necesario respetar lo que sentimos, porque sigue siendo raro estar en casa, sigue siendo raro manejarse con barbijo, no tocarse, no ver a la familia. Y va a seguir siendo raro por un tiempo.

 

Vos me dijiste una vez algo así como que era muy importante para los emprendedores tener un perfil 360. ¿Qué sería eso?

Que por ejemplo, si hasta ahora yo contaba con colaboradores que me resolvían una parte de mi trabajo, quizá ya no me las puedan resolver. ¿Viste que la gente ahora dice: “Aprendí a ser peluquera, plomera, cocinera…”? Es un momento donde nos damos cuenta de cuánto podemos hacer nosotros. A todos nos pasó por ejemplo que nos encontramos con nuestra casa de una manera que no estábamos muy acostumbrados. Lo mismo con nuestra familia. También pasa ahora con los proyectos: si yo tenía muy derivados algunos temas, capaz esté bueno que los tome. Más que nada para poder registrar posibilidades o intercambios nuevos. Hay que soltar la idea de cómo eran las cosas hasta ahora, porque las cosas no son más como eran hasta ahora. Y hay que tener un  conocimiento muy profundo de “con qué se cuenta”.

 

¿A qué te referís con eso?

A que muchas veces hay algo que sabemos muy bien, y no sabemos que nos puede ayudar un montón.  Y capaz eso de repente se transforma en un capital. Hay capacidades que tenemos, y que por ahí dejamos de usar. Y pueden ser una gran habilidad. Por eso es muy importante que seamos flexibles, y podamos adaptarnos. Es muy importante que no nos peleemos con lo que sucede. Lo que sucede, sucede. Como dice la frase: “Lo importante no es lo que pasa, sino lo que hacés con eso que pasa”. Es importante administrar lo que pasa. No importa si justo estábamos preparadas o no, si es lo que queríamos o no. Pasó y nos pasó a todos. Y es muy bueno poder desprenderse de eso muy rápido porque resta mucha energía. Es fundamental en este momento tener mucha creatividad, y no sacar conclusiones. Porque las variables cambian y porque finalmente algunas ya cambiaron y quizá cambiaron para siempre.

 

Vos me hablaste de la noción de contagio emocional. ¿Qué es y qué riesgos trae?

El contagio emocional es una metáfora, pero hace referencia a que entre distintas personas, con distintas circunstancias, se puede dar como una especie de sincronización automática. Como que “si a vos te está pasando esto, me va a pasar también a mí”. De esto se habla muchas veces cuando se describe a la gente tóxica. ¿Por qué una persona es tóxica? Porque te llena de su toxicidad psíquica. Te contagia de su problemática emocional, que no es la tuya. Cada persona viene con su paquete, y vos probablemente tengas otro. Por eso hoy hay que tener mucha sabiduría y generar intercambios sanos.

 

¿Cómo se hace/trabaja en este contexto con lo que hay, con tener menos disponibilidad de tiempo, espacio y cabeza?

Se trabaja con lo que hay. Esto tiene que ver con lo de la aceptación que hablamos antes. Hay que partir de lo que es hoy, con lo que tenemos. Hay que desarmar las partes y ver cada una de ellas en sí: lo que hacés, cómo lo hacés, con quién lo hacés, a cuánto lo vendés, por qué lo hacés. Cada una de esas cuestiones es una parte, y hoy pueden generarse nuevas combinaciones.

 

Vos también me comentaste algo acerca del uso eficiente de los recursos. ¿Qué sería eso?

A nivel global se está hablando del uso eficiente de los recursos, y esto se traslada a nivel micro a cada una de las personas y proyectos. Tenemos menos plata, menos recursos, quizá tenemos menos espacio, menos disponibilidad mental…Hay algo del tener menos y resolver mejor que se puso muy en evidencia por ejemplo con el tema de la ropa. Nos damos cuenta la cantidad que tenemos y usamos siempre la misma. O la cantidad de autos quietos que nos mostraron que se puede caminar, también vimos que se puede cocinar en casa. Hay una cuestión vinculada con el consumo y con la cantidad, que está siendo revisada. Y tiene que ver con el consumo más responsable, más eficiente, más inteligente (que se relaciona con el consumo de objetos y de nuestra propia energía).

 

¿Cómo administrar la energía y la ansiedad en estos momentos?

Hay que tratar de no lanzarte como loca a nada. Cuando sentís que estás exhausta, bajar la velocidad. No detener del todo el andar, porque después es difícil volver a arrancar. Pero sí está muy bien regular la velocidad confiando en que en los momentos donde aparentemente no hay movimiento, en realidad se está acumulando energía.

 

¿Qué podemos hacer para calmarnos, para volver al eje cuando todo nos desborda?

Cualquier actividad que nos permita estar en tiempo presente, nos va a calmar. Eso es muy así. Y estas actividades varían según las personas. Hay gente que podrá bordar, hay gente que podrá hacer yoga, y otra lavar los platos. Cualquier actividad que me remita a conectarme con la situación presente sin atarla a algo previo o posterior, me va a calmar. También hablar, hacer terapia, encontrarse con personas queridas. Lo que no tiene que pasar es que tomes la manera de calmarte de otro. Es una búsqueda muy personal.

 

¿Con qué mundo (o país), crees que vamos a encontrarnos las emprendedoras, o profesionales independientes, cuando se levante la cuarentena?

La verdad es que no lo sé. Lo que creo que seguro sucederá es que no va a ser algo estático, ni estable, ni equilibrado. Como tampoco nosotras estaremos estables, equilibradas y estáticas. Ni nuestro entorno, ni la economía. Por eso, recomiendo tener proyectos breves a la vista, cuestiones que empiecen y terminen, que si se caen no sea difícil levantarnos por haber tenido el proyecto híper anhelado o híper construido y con muchos recursos invertidos en eso. Hay algo muy significativo que esto nos deja, y es que el arco de tiempo con el que antes mirábamos hacia adelante  se abrevió un montón. Ante decíamos: “en un año, x cosa”. Durante un tiempo, no vamos a hablar de acá al año que viene. Vamos a hablar de períodos más cortos. Este efecto de la prolongación de la cuarentena cada dos o tres semanas, es una dinámica con la que nos vamos a encontrar en todos los sentidos. Ese es mi parecer. Por eso creo que tenemos que estar preparados para tener muchos planes distintos.

 

Nos encantó charlar con Claudina, y tener su mirada. Si sos emprendedora y querés seguir sumando herramientas para tu negocio, te recomendamos que pases por nuestra nota sobre ¿Qué tipo de contenido podemos generar en Instagram? (¡También es un buen momento para poner al día tus redes!).

Dato: El crédito de la imagen pertenece a Marieta De Felice.

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