Guía de decoración x Paulette Studio, tu casa habla de vos

Hogar es ese lugar en donde está tu corazón. Por eso, convertirlo y armarlo con toda la energía y amor para que tenga tu sello es lo que te hará sentir más cómoda en tu espacio. En esta guía, Paula de Paulette Studio nos explica cómo arrancar.

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Jueves 23 de Enero

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En esta guía de decoración, podrás obtener las nociones básicas para decorar tu hogar según diferentes parámetros.

Paula es fundadora de la marca Paulette. Y nos proporciona las características básicas para comenzar a interiorizarnos en decoración. Porque, como ella dice, “tu casa habla de vos”. Para comenzar a decorar debemos “definir un estilo”. Por ejemplo, si cambio las manijas de algún mueble (un pequeño detalle), de la cajonera, del vajillero, esos herrajes deben pensarse en función del estilo que deseo lograr, y este estilo debe atravesar toda la casa, debe darle continuidad.

Pasos para decorar una casa o espacio

  1. Definir el estilo

Todo empieza por observar. Les sugiero que la próxima vez que entren en un lugar agradable miren realmente el espacio. Presten atención a cómo están resueltos los techos, qué tipo de iluminación se eligió, cuántos colores intervienen o qué proporciones tienen los muebles con respecto al espacio. La observación nos sirve para diferenciar lo que nos gusta y cómo está logrado.

Así se despierta la creatividad. También buscando en la red, con la dificultad de enfrentamos a una interminable oferta de imágenes de interiorismo. Puede ser abrumante. Por eso, les recomiendo mirar un poco y definir el estilo que queremos darle al espacio o a la casa, así podremos reducir la búsqueda y enfocarla específicamente hacia lo que nos gusta.

¿Qué es esto del estilo exactamente? Obviamente es aquello que más nos gusta: un sofá suntuoso o uno de líneas rectas sin adornos. Las paredes pintadas en colores potentes o las gamas más suaves. Un espacio despojado o uno con más objetos decorativos. Pero lo que realmente significa “estilo” es “pensar en conjunto”. Elegir y tomar decisiones pensando en las relaciones entre el espacio, el mobiliario, los materiales, los artefactos de luz. El estilo es el hilo conductor, es aquello que predomina.

Y que predomine no significa que sea excluyente. En una sala, los objetos clásicos o las referencias románticas pueden ser mayoría: tapizados, marcos de espejos, cortinas pero solos aburren y producen un efecto de inmovilidad. Por eso no es recomendable proyectar un estilo puro –que por suerte hace siglos que no se usa-, conviene agregar piezas que rompan la simetría del estilo que predomina. También la mezcla puede darse si, por ejemplo, a un mueble clásico lo actualizamos con alguna terminación de pintura, con un tapizado contemporáneo o dejando la madera lavada.

Con los estilos sucede lo mismo que con la ropa. No existe un solo corte de pantalón o de pollera de moda. Hay infinidad de modelos. Pero a diferencia de la ropa, la decoración debe perdurar. No es buena idea reemplazar el sofá cada año, o la mesa del comedor. Los muebles no deberían ser una tendencia pasajera. Cambiarlos seguido requiere de mucho presupuesto y de mucha energía. Si se buscan cambios, los adornos, cortinas, tapizados y las piezas chicas son los objetos indicados para actualizar una ambientación.

Creo sinceramente que uno debe diseñar la casa pensando a largo plazo. Elegir algunas piezas clásicas no falla nunca. Un sofá Chesterfield es eterno y versátil. Puede ser más solemne y masculino tapizado en cuero o más romántico en pana de algún color pastel o más country si se deja parte de su estructura en madera a la vista. invertir en un sillón de buena calidad, confortable, o en una cómodas y sólidas sillas del comedor. Vale la pena.

Invertir en un buen sofá, verdaderamente confortable o en sillas de comedor sólidas y cómodas, o en butacas mullidas de buena calidad vale la pena. Les recomiendo evitar dos tentaciones: las piezas baratas que imitan los originales de moda (muy de Easy) y comprar sin pensar el ítem de moda de la temporada. Los muebles de líneas clásicas han perdurado en el tiempo por su gran capacidad de adaptarse a las nuevas tendencias. La infinita posibilidad de tapizados, las diferentes terminaciones (laqueado, decapado, madera natural) y la posibilidad de mezclarlos con muebles modernos los convierte en herramientas fundamentales a la hora de diseñar.

  1. Identificar las necesidades reales del espacio

Todas sabemos para qué sirve el living o el dormitorio. Pero cada uno le da un uso personal según el estilo de vida y el espacio disponible. Por ejemplo, si el living es el lugar de reunión de la familia, donde todos se juntan a charlar o a mirar la tele, ese espacio se diseña alrededor de la TV. Por el contrario, si la sala es más formal y sólo se usa para recibir, la prioridad será un espacio central con sillones y el punto focal puede ser una biblioteca o la chimenea. Es primordial analizar las costumbres de los que habitan el espacio para definir el objetivo principal de la habitación y decorar de manera práctica y funcional.

Un ejemplo típico es el carrito-bar en la casa de gente que difícilmente se hace un trago. En esos casos, para cuando alguien excepcionalmente pide algo, las bebidas están avinagradas. Esa es la contracara de las tendencias, algo se pone de moda y se nos impone aún cuando no lo necesitamos.

Muchas veces ni siquiera logramos identificar claramente porqué un espacio no nos resulta. Esto es justamente lo que deberíamos analizar antes de dedicarnos a decorar. Hace poco remodelamos una casa que tenía el comedor ubicado en un espacio rodeado de paredes, en una situación demasiado formal. No se usaba nunca. La familia comía en el office, todos apretados en una mesa chica. Y no sabían explicar bien porqué no usaban el comedor grande. La respuesta es sencilla, nadie se sentía cómodo en un espacio apartado en donde retumbaba el sonido contra las paredes.  La solución fue incorporarlo al living y conectarlo a la cocina con puertas corredizas para crear la dinámica que esa familia necesitaba. La sugerencia es ser sinceros consigo mismos y enfocarse en las verdaderas necesidades y, por supuesto, en la realidad del espacio con el que contamos.

 

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El living comedor de Vanesa y Gabriel es un claro ejemplo de como se pueden combinar distintos estilos sin que las piezas desentonen o se sientan fuera de lugar. Parece sencillo pero es una de las tareas más difíciles dentro del mundo de la decoración, generar un espacio en el que todas las partes sean una gran unidad. Si vos también querés recibir una atención personalizada para que #TuCasaHableDeVos escribinos por mensaje privado o llamanos al 48321357 /15 6557 7814

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  1. El espacio o la caja arquitectónica

La realidad manda. El espacio debe adaptarse a nuestras necesidades y nuestras necesidades al espacio disponible y a sus condiciones invariables. Si solo buscamos decorar, sin hacer grandes remodelaciones (cambios de ventanas, puertas, piso o modificación de paredes) entonces, inevitablemente el diseño deberá adaptarse a las condiciones dadas.

La caja arquitectónica es la base del proyecto. Se empieza por registrar las dimensiones del lugar, si existen escalones o desniveles, dónde están ubicadas las puertas y ventanas, si hay columnas o pilares que sobresalen en las paredes, radiadores o un hogar. Cualquier irregularidad en la pared impide adosar a ella una librería (salvo que la hagan a medida) o que entre completo el sofá. Lo mismo puede ocurrir con los radiadores.

También deberán considerarse aspectos que pueden mejorarse si vamos a pintar: problemas de humedad, estado de los zócalos y  la parte eléctrica: teclas, bocas para artefactos de iluminación y enchufes. ¿Dónde está la entrada del teléfono o la ficha de tv? Estas ubicaciones condicionarán la distribución. A no estresarse, se pueden cambiar fácilmente, siempre antes de pintar.

Pisos y techos son parte del relevamiento. Ahora es el momento de decidir si el piso está en buen estado, si es necesario reemplazarlo o en caso de ser de madera, hidrolaquearlo o plastificarlo. Luego habrá que mirar para arriba y tomar nota de dónde están colocadas las bocas de las lámparas de techo para evaluar, más adelante, si coinciden o no con la nueva ubicación de los muebles. Esto es importante para la mesa del comedor, cuya lámpara debe quedar centrada.

Finalmente es tiempo de enfrentarse a los objetos con los que contamos. Mirarlos con ojos fríos y decidir cuáles pueden ser útiles para el nuevo diseño. Los elementos más importantes son camas, sillones, armarios, estanterías y mesa de comedor. También tomamos las medidas de los muebles para incluirlos o no en el nuevo proyecto. Con todos los datos y las medidas pasamos al papel…

 

  1. Un plano sencillo

Con el metro en la mano, papel y lápiz llegó el momento de hacer un plano sencillo. Primero podemos dibujar líneas a mano, hacer un boceto de referencia mientras vamos midiendo. Si se animan, la forma más fácil para hacer un plano es dibujar con regla un esqueleto básico del espacio en papel cuadriculado grande. No hace falta dibujar toda la casa entera en un papel. Lo mejor es hacerlo por partes para no embrollarse: el dormitorio por un lado, el living y comedor por otro, etc.

Para hacer un plano debemos elegir una escala. Por ejemplo, 10 cuadraditos pueden ser un metro y esa será nuestra referencia. Allí marcaremos las medidas de las paredes, pilares, ubicación de ventanas y radiadores. Eso es todo. Este dibujo básico es importante para determinar la circulación, comprobar si los muebles son proporcionados y no equivocarnos con la apertura de las puertas o ventanas. Las puertas interiores miden en general entre 70 y 80 cm, esa apertura debe quedar libre. Lo mismo ocurre con las ventanas, debemos considerar si son de abrir como las ventanas antiguas o si se deslizan.

Les recomiendo que guarden toda la información en el celular para tenerla siempre a mano, sean las notas sobre las medidas o, si se animaron, la foto del plano.  Hay varios métodos para evaluar si los muebles tienen el tamaño apropiado: marcar en el piso con cinta de pintor azul (la de papel arruina todo!!!) las dimensiones de las piezas que queremos cambiar de lugar o renovar y también pueden pegarse hojas de papel de diario con las medidas de los nuevos muebles. Este método es ideal porque podemos mover los papeles para ubicarlos de la mejor manera

5. Ir de a poco y en orden

Para decorar toda una casa se necesita un hilo conductor. Con este objetivo es muy probable que se les ocurran varias ideas al mismo tiempo para diferentes ambientes. Eso es excelente, significa que el proyecto tiene continuidad. Pero cuando comience la obra, les sugiero ir por sectores reducidos o ambientes. Con detenimiento se logran mayores resultados y se resuelven mejor los detalles finales.

Si bien la tentación es empezar por las partes públicas, living y comedor, les sugiero que comiencen por el fondo de la casa, en general los dormitorios, y luego con las zonas públicas. El motivo es sencillo, por regla general lo que hace un gremio lo arruina el otro. Las paredes del living están impecables y traen la cama del dormitorio. Por el camino es muy probable que golpeen algo o rayen la pintura.

6. Como un sargento

A nadie les gusta la gente controladora, pero en la obra es absolutamente necesario. Remodelar una casa no es un hecho social, una oportunidad para socializar con los gremios; es un trabajo enorme, agotador, de muchos gastos y estrés. El papel de sargento es necesario.

Con arquitecto, sin arquitecto, con decorador o no, los dueños de casa o quien esté a cargo de la renovación debe controlar lo máximo posible a la gente que trabaja en la obra. Siempre hay personas más confiables que otras, por supuesto; pero todos golpean sin querer un muro o usan el taladro arriba de la mesada de la cocina u olvidan algo de metal en el balcón que se oxida con la lluvia y mancha el piso.

Las posibilidades de error son infinitas y en general, no son intencionadas. Los ojos atentos de quien está a cargo son fundamentales. Controlar cómo y dónde se trabaja es parte de la decoración.

7. Armar un presupuesto

Dentro de los posible les recomiendo hacer un presupuesto estimativo, esté donde esté el dólar. A ese cálculo súmenle entre 20 o un 30% porque surgen infinidad de gastos inesperados de todo aquello que no se ve a primera vista.

 

 

Ahora sí, vamos de lleno a la decoración. Empecemos por algunas nociones básicas y súper prácticas que leerán en la próxima entrega. ¡Las esperamos!

 

 

BIO
PAULA de Paulette Studio
Soy parte de una familia que se dedica a la decoración desde hace tres generaciones. Crecí rodeada de muestras de maderas con las que podía jugar, géneros de tapicería con nombres absurdos como tweed, gobelino o cretona, modelos de sillones con o sin capitoné, esqueletos de muebles a los que treparme y mesas ratonas a mi altura para jugar a servir el té.

Así que desde chica me cuestionaba por el sentido de todos estos objetos y me preguntaba, como se preguntan todos los chicos, qué importancia tenía lo que hacía mi mamá, siempre ocupada y apasionada por su trabajo. Lo más evidente era que ese trabajo ponía comida en la mesa familiar, por supuesto. Pero además cada uno de esos muebles y objetos tenía una relevancia particular, características únicas, funciones diferentes. Cada pieza era importantísima… y, para mí, los muebles siguen siendo esenciales.

Hoy, que me dedico a esto igual que lo hizo y hace mi madre, sigo valorando los objetos de la misma forma. No creo que la decoración sea algo frívolo, superficial, sin importancia. Creo sinceramente que decorar nuestro espacio, llenarlo de objetos bellos y confortables es un acto de generosidad, es la manifestación de lo que somos, la expresión personal de nosotros mismos. Nuestra casa es un refugio, es el único lugar en el mundo que está realmente en nuestro poder y que depende sólo de nosotros.

 

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