“La crianza respetuosa no es una lista de cosas a cumplir”

Hablamos con Sabrina Critzmann, médica pediatra y autora del libro “Hoy no es siempre: Guía práctica para una crianza respetada”, que ya encabeza la lista de más vendidos del país.

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Viernes 15 de Octubre

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Con más de 250 mil seguidores en su cuenta de Instagram, Sabrina Critzmann -médica pediatra y puericultora- se transformó en el último tiempo en una referente indispensable de la crianza respetuosa. A través de textos sinceros, claros e informativos, es una voz que cada vez es más escuchada por quienes buscan conocer sobre esta palabra que -afortunadamente- toma más y más protagonismo.

Con esa misma calidez y sinceridad que muestras en las redes, acepta hablar con nosotras después de un día agotador en el consultorio. Son las 22 horas, recién llega a casa, pero tiene un mensaje que quiere seguir difundiendo, sin importar las condiciones: “La crianza respetuosa, un modo de crianza en el cual el niño es considerado una persona y es tratado como tal”.

Esa misma premisa es la que plasma en “Hoy no es siempre: Guía práctica para una crianza respetada”, el libro editado por Planeta en el que a través de este “manual que no quiere ser un manual” busca dar información a las familias -siempre con una base científica y muchos años de estudio- para que luego puedan decidir libremente la mejor opción para ellas.

En sus hojas, además de explicar por qué es importante la lactancia, cuáles son los controles verdaderamente necesarios en un recién nacido o cómo acompañar los llantos y “berrinches” de nuestros hijos, también se entremezcla su historia: una muy íntima en la que cuenta su propia experiencia como mamá de Juan Ignacio -su primer hijo, que falleció a los 7 meses de edad- y esos largos días en la neo, el dolor, la decisión de donar sus órganos, entre otros temas.

– El comienzo del libro es fuerte, contás tu historia personal y la pediatra que eras antes de ser madre, con sus errores y aciertos.¿Por qué decidiste empezar por ahí? ¿Cómo fue para vos arrancar contando eso?

– Fue casi lo último que escribí del libro. Plasmarlo fue duro obviamente, porque es volver a recordarlo. Pero yo ya venía escribiendo en otros lugares, me gusta mucho escribir y me hace muy bien. De alguna manera, me gusta escribir para que las cosas no se olviden. Lo de Juan fue parte de lo que somos como familia, de lo que fui y soy yo como mamá, como persona y como pediatra. Toda esa historia es parte de lo que soy, de como trabajo como profesional, con sus cosas buenas y malas obviamente.

– ¿Cómo resumirías qué significa para vos la crianza respetuosa?

– La crianza respetuosa está muy lejos de ser una lista de cosas que hay que cumplir, que es lo que pasa a veces: si no das la teta, si no porteás, no criás respetuosamente y una eterna lista. No es que es una perspectiva que se centra solamente en los deseos del niño; se reconocen los deseos y se validan las necesidad del adulto también. En la crianza respetuosa no hay un centro, no es ni el adulto o el niño que impone, porque esto no es criar sin límites. Los límites son importantes, son bordes que nos acompañan en la crianza y se construyen. Por eso, no hay un centro fijo, sino que es móvil, y se validan las necesidades de todas las personas. Obviamente el adulto es el centro seguro para el niño y eso no puede cambiar, pero es un poco eso.

La crianza respetuosa no es una lista de cosas a cumplir, sino que todos nos reconozcamos como personas y podamos validar nuestros deseos y necesidades

– Si bien hay mucho debate y mucho por aprender, ¿sentís que palabra como apego, colecho o destete respetuoso ya no tienen “mala prensa”?

– Totalmente y creo que también tiene que ver con encontrarles el sentido. Por ejemplo, uno cree que apego es un bebé a upa 24 horas, pero la realidad es que el ser humano no puede vivir sin apego porque es un ser inmaduro cuando nace y requiere cuidados. El ser humano siempre tiene una figura de apego, no sobreviviría solito, no es como el potrillo que se levanta, va a tomar teta y se va. No existe criar sin apego, pero después podemos hablar sobre cómo es ese apego. Inclusive, un niño al cual sus padres les pegan, va a tener apego por esos mapadres porque son su figura segura. Va a aprender a pegar lamentablemente y la violencia, pero el apego va a estar. Después, respecto al colecho, tuvo que mucho que ver posturas científicas alrededor de eso: durante muchos años se creyó que el colecho aumentaba el riesgo de muerte súbita, miles de veces lo hemos dicho en el consultorio, pero en 2017 la Asociación Argentina de Pediatría saca trabajo científico donde dejaba bien en claro que el problema no era el colecho sino las condiciones en las que se hacía el colecho. Las llamadas muertes súbitas eran por asfixia por ejemplo, situaciones donde eran muchas personas en una cama, donde no había muchas almohadas o alguno de los familiares tomaba drogas o alcohol. Eso cambió un montón la perspectiva.

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9 meses adentro 11 meses afuera y siempre, siempre durmiendo al compás de mi corazón❤. . El porteo se puede empezar a cualquier edad, desde el na. Solamente hay que tener un poquito de paciencia y ganas. . ¿Por qué a veces a nuestro bebé "no le gusta" el fular o bandolera? . 👉Tal vez no tiene ganas 😂 Y está perfecto y sería bueno respetarselo, y probar en otro momento. . 👉El calor: el portabebé cuenta como una (o más) capa de ropa. Podemos incluso portear al bebé solo con el pañal. Es sugerible utilizar portabebés que tienen una sola capa, como la bandolera, o hacer nudos con pocas capas. Los fulares elásticos suelen ser bastante calurosos. . 👉Las patitas van afuera: si usamos pantaloncitos con pie o las patitas quedan adentro de la tela, puede que les moleste y tiendan a empujar con los piecitos. Buscamos evitar eso. . En el porteo es importante que todos nos sintamos cómodos, adulto y bebé, y que lo hagamos por placer y no porque "hay que hacerlo". . Yo no puedo concebir la vida sin portabebés 😂 Es una extensión de nuestro vínculo, cuando hay noni, o dientes que molestan, o fiebre…¡puf! al trapo ❤ . Les dejo marcas amigas cuyos portabebés son seguros y sus emprendedoras son consultoras certificadas por @crianzaenbrazos: @tiendanatum, @llevamecerca, @besitos.en.la.frente, @puentes_amarillos.crianzas, @un_beso_de_distancia, @cangumama_ok ❤ Y pasen por mi IgTV donde hay muchos vídeos de porteo 📺

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– En el libro también decís que no buscás “ser un manual ni tener todas las respuestas”. ¿Sentís que en las redes sociales hoy hay una especie de “verdad absoluta” que hace que, así como muchas madres se informen, también se sientan señaladas o más confundidas?

– En las redes sociales además de haber muchas cosas hermosas, gente de la cual uno aprende, hay cosas terribles y gente muy agresiva. Hace unos días alguien que fue colega me escribió unas cosas muy horribles, donde me decía que al final era una vendida, la misma porquería de siempre, una médica hegemónica. Lo que yo tomé de toda esa agresión es que es verdad, yo soy una médica hegemónica porque así me formé y estoy trabajando para dejar de serlo o poder mostrarlo y que otras generaciones sean de otra manera. Probablemente haya médicos que traiga otras ideas y está perfecto. No está mal recordar de donde uno partió y otras miradas que uno tiene ahora. Me equivoqué y me voy a seguir equivocando, porque soy una persona. Aparte, el mundo va cambiando, la ciencia, y eso también está bueno. Es muy terrible la ciencia para el médico porque es un baño de humildad: yo hoy te digo esto pero quizás en dos años te digo otra cosa. Yo ahí tengo que explicarte “mirá, hace dos años se decía esto, pero hoy sabemos otra cosa”. Está bueno saber decirlo y no quedarse con lo que uno dijo hace 10 años y no evolucionar. Hay cosas muy fanáticas, pero no sólo en las redes, en la vida en general.

Hay cosas que no se discuten: a un niño no se le pega, no se lo violenta; es un derecho de ellos

– ¿Sentís que a veces hasta el entorno más cercano señala con el dedo la manera de criar de cada padre?

– Hay muchas cosas que vienen del entorno, eso de “yo lo crié así y no les pasó nada” y todas esas cosas que se van diciendo alrededor y que también suenan como una verdad absoluta. Siempre se hizo así y se tiene que seguir así. Eso por un lado, pero también hoy por hoy cualquiera se abre un Instagram y empieza a hablar de cualquier tema. Hay gente muy fanática y uno tiene que trabajar con lo que se acomode a cada familia. Pero hay cosas que no se discuten: a un niño no se le pega, no se lo violenta; es un derecho de ellos. Sacando eso, todo se acomoda a cada familia.

– ¿Y en qué parte ves que ese “absolutismo” se nota más?

– En alimentación pasa mucho, con esto del baby led weaning (alimentación complementaria autorregulada o alimentación complementaria a demanda) por ejemplo. Y no, a todas las familias no les conviene. Por ahí alguna familia empieza dándole papillas y después suma esto y está todo bien. Uno acompaña a muchos tipos de familias y a veces tienen que trabajar, los chicos tienen que ir a la guardería y otras cuestiones que hace que no se pueda. Por eso hay que tener en cuenta esto de que nadie tiene una verdad absoluta y que hay que acompañar eso.

A veces te dicen ‘pero es un chirlo nada más’, estamos en ese lugar todavía, hay mucho por trabajar

– Varias veces en el libro remarcás esto tan obvio de respetar al otro, sea un par, tu compañero y más siendo un niño. ¿Te molesta tener que aclarar algo tan básico como que hay que tener respeto?

– Lo que pasa es que a nivel de los niños hasta yo lo descubrí. Hace muchos años a los bebés se los operaba sin anestesia porque se creía que no sentían dolor. Ahora sabemos que claramente sienten dolor y hacemos todo lo posible para que estén confortables. Vamos descubriendo cosas porque a los niños no se los pensaba como personas. Hoy por hoy, cuando a un niño le decimos “comé más, comé rápido, apurate”, es algo que no le harías a tu pareja, a tu hermano. Cuando te dicen “dejalo llorar a la noche para que se acostumbre”, vos nunca dejarías a tu pareja llorar a la noche para que se acostumbre, es un acto violento. A veces hay una cultura de violencia muy arraigada, así que siempre que puedo hago un post aclarando que al chico no se le pega, porque es un delito y cómo van a confiar en un lugar seguro si ese lugar seguro los lastima. A veces te dicen “pero es un chirlo nada más”, estamos en ese lugar todavía, hay mucho por trabajar: pegarle un chirlo a un bebé es un acto de violencia y es un delito penado por el Código Civil. Y sí, obviamente el contexto es muy complicado porque los adultos tampoco nos respetamos entre nosotros y entonces es muy complicado explicar eso, pero vamos de a poco. No me voy a desanimar en este camino.

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