La emprendedora que busca acercar la cocina a todos

A través de su cuenta @lachinacocina, Paula “La China” Sánchez fomenta la cocina sustentable, el Slow food y que todos son capaces de cocinar. Hablamos con ella sobre su relación con la alimentación consciente, la economía circular y su último proyecto: Milk Super Brunch.

Gisela Carpineta

Lunes 04 de Noviembre

Periodista especializada en LifeStyle y Gastronomía. Escribe en diferentes medios gráficos y digitales. #Foodie. En redes: @gcarpineta

“No soy cocinera. Cocino” es lo primero que uno lee al entrar a @lachinacocina, el Instagram de Paula Sánchez. Ese mensaje, así tan simple y directo, representa el GPS de su vida: acercar la cocina a las personas es el camino que decidió seguir hace ya varios años.

“Habitualmente escucho ‘Yo no sé cocinar. Yo no tengo tiempo’ y es ahí a donde está mi espacio: acercar la cocina a las personas. Todo parece decir que hacen falta estas dos cosas, y ninguna de ellas es necesaria”, afirma Paula, más conocida como “La China”.

Se autodefine como “la malfatti de la cocina” y con esa misma frescura que la caracteriza utiliza las redes para fomentar la cocina sustentable y el Slow food en sus más de 52 mil seguidores. Además, acaba de inaugurar Milk Super Brunch: un nuevo proyecto con opciones omnívoras y veganas que apuesta a la trazabilidad de los productos.

Para ella, tanto cocinar como lo que sucede alrededor de ello, es el acto más soberano que podemos ejercer. Y aclara: “No hace falta demasiados elementos. Solo querer hacerlo y poner en acción aquello que nos gusta. Desde el color hasta los aromas o sabores”.

Y vos, ¿cómo te acercaste a la cocina?
Me acerqué a la cocina por “causalidad” mi trabajo exigente de oficina y el encuentro de un espacio de libertad. Allí a donde surgían la experimentación y los aromas. Empecé como un juego. Me formé en escuela y en espacios más alternativos a donde no importaba demasiado a receta sino comprender que pasaba dentro de un bowl. La receta era un marco. Todo el resto fuera del marco era libertad.

¿Qué es lo que más te gusta cocinar?
Cualquier cosa que se relacione con el impacto. Posiblemente sea salado, porque me autodenomino “la malfatti” de la cocina. La precisión de la receta no es lo mío. Me define más una mano percibiendo aromas, tacto y sabores. Y todo lo que representa elegir al momento de cocinar: qué historia hay detrás de ese plato, quién es el productor, cómo se llama, qué sueño tiene. Si ese ingrediente está en mi plato, ese es el que me gusta cocinar.

Si ese ingrediente está en mi plato, ese es el que me gusta cocinar

¿Cuáles son tus valores innegociables a la hora de cocinar?
Guardan relación con la trazabilidad. Al momento de hacer un plato, me siento responsable sobre quién está detrás de él. Cuidar al productor local que cuida de mí, pagar un precio justo para él, que sea local, difundir nuestra cultura. Lo que incluyo en mi tenedor al momento de comer es el mundo en el que quiero vivir.

¿Y cómo lográs volcar esa filosofía en Milk Super Brunch?
Milk nace con dos miradas: la precisión sumada a la experiencia de Isidoro Dillon, con quien comencé este proyecto, y el protagonismo del productor. Ambos seguidores del movimiento slow food quisimos idear una propuesta colorida, equilibrada nutricionalmente y basada en la trazabilidad. En nuestros platos la economía circular está presente para dar fomentar desde nuestro lugar y compromiso sobre la importancia del alimento, sus variantes y posibilidades.

¿Sentís que, tanto los cocineros como la gente en sus casas, comenzó a ser más conscientes del tipo de alimentación que eligen? ¿Por qué creés que se dio eso?
Felizmente creo que hay una curiosidad mucho más grande sobre la alimentación. Vamos y venimos amando y demonizando a algunas cosas hasta encontrar el equilibrio.

Felizmente creo que hay una curiosidad mucho más grande sobre la alimentación

¿Y por qué crées que se dio? ¿Qué es lo que está cambiando?

Creo que se dio porque nos encontramos en algún momento azorados por lo que nuestra salud y planeta nos indicó en voz alta. Lo que sí creo que no debemos olvidar es quien está detrás de eso que llevamos a casa porque, más allá de nuestra salud, hay muchas personas involucradas detrás de ello. Y volver de alguna manera al origen, a aquellas técnicas y forma de hacer las cosas de culturas antiquísimas. O reglas tan simples como la que nos dice Michael Pollan: no consumir sustancias con apariencia a alimento cuyos ingredientes en su etiqueta no puedan ser pronunciados por tu hijo pequeño.

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