La “nueva” ola de los vinos naranjos

Frescos, versátiles y súper maridables. Cada vez tienen más presencia estos vinos nacidos de uvas blancas con alma de tintos.

Mariana Gil Juncal

Lunes 22 de Febrero

Periodista y sommelier. Escribe en medios de la Argentina, Chile, Paraguay y España. #mapadelvino #melocontounasommelier. En redes: @marianagiljuncal

Para muchas la existencia de los vinos naranjos es una ultra novedad, pero la práctica de elaborar vinos naranjos se remonta a la región de Georgia hace más de 7.000 años. En aquel entonces, era necesario potenciar el ingenio para preservar los alimentos, entonces cuando comenzó la elaboración de vinos blancos, se necesitaba algún sistema para evitar la oxidación y el deterioro del vino. Así nace la idea de la maceración de la uva con sus pieles, que son las que le otorgan esa preservación. 

En ese entonces, los vinos se fermentaban con levaduras indígenas -las que son propias de cada uva- en tinajas de greda (llamadas qvevri), que eran enterradas bajo la superficie para aprovechar las bajas temperaturas geotérmicas. La principal variedad utilizada en la zona era la Rkatsiteli, una uva bastante neutra similar al Ugni blanc. Posteriormente, la técnica se distribuyó por el mundo y hoy hay vinos naranjos de diferentes uvas, colores, aromas y sabores. 

Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de vinos naranjos? Básicamente los orange wines o vinos naranjos son vinos blancos fermentados como tintos. De ahí su color más oscuro resultado de la fermentación y maceración del mosto con las pieles de la uva.

La gama de tonalidades naranjas varía en función del tiempo que dure la maceración, la variedad de uva elegida y la madurez. Más allá que su color suele ser ámbar, en la legislación argentina aún no está considerada la categoría de vinos naranjos y actualmente se enmarcan dentro de los vinos rosados.

¿Cuáles probar? En Argentina cada vez hay más presencia de vinos naranjos. Acá armamos un top 5 para que se zambullan en esa oleada color naranja:

  1. Zun Zun de Bodega Lamadrid elaborado con Sauvignon Blanc en Las Compuertas, Luján de Cuyo, Mendoza. La etiqueta es una verdadera obra de arte elaborada por la artista plástica Camila Buxeda. De color sutil amarillo ámbar con aromas a hierbas, frutos secos y panificados. En boca es untuoso, con una acidez super equilibrada, fresca y envolvente. Ideal para acompañar ensaladas, mariscos, empanadas argentinas y pescados. 
  2. Orange de Bodega Amanecer Andino nace en el corazón de la Quebrada de Humahuaca en Tumbaya, Jujuy, a 2.200 m.s.n.m. Este vino naranjo de altura está elaborado con la uva blanca Sauvingon Blanc por el joven y talentoso enólogo Lucas Niven. ¡Es un imperdible!
  3. Vía Revolucionaria Torrontés Brutal está elaborado por la bodega Passionate Wine del enólogo Matías Michelini en Tupungato, Valle de Uco, Mendoza. Con una crianza de 8 meses en antiguas barricas de roble francés y con una producción limitada de 900 botellas. Se recomienda disfrutar a 15 grados.
  4. Alma Negra de Ernesto Catena -elaborado en el Valle de Uco (Mendoza)- con un blend secreto que se crió durante 9 meses en barricas de roble en contacto con las pieles para obtener un color naranja con tonalidades oxidativas propias de su elaboración. En nariz tiene presencia de aromas a damasco, castañas de cajú, flores secas y frutas blancas. En boca es una obra de arte: muy seco con una excelente acidez y un largo final.

    La enóloga Lorena Mulet junto al primer espumante naranjo del mundo.

  5. Espumoso extra brut naranjo de Bodega Cruzat (el primer espumoso naranjo del mundo) elaborado por la enóloga Lorena Mulet con la reina de las blancas, la Chardonnay, en Luján de Cuyo, Mendoza. Las burbujas fueron obtenidas en botella bajo el método tradicional o champenoise, lo que le otorga una complejidad y estructura increíble. Tiene aromas a ciruela, pera, lima, miel, damasco, fruta madura y cereza. En boca es fresco, persistente, con taninos redondos, estructurado y una acidez equilibrada e integrada con su dulzura.

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