¿Princesas o guerreras? Cómo criar niñas para el futuro

Diferentes especialistas plantean nuevos modelos de educación para alcanzar la equidad de género en Latinoamérica. Acciones concretas para generar cambios positivos.

Gisela Carpineta

Miércoles 05 de Mayo

Periodista especializada en LifeStyle y Gastronomía. Escribe en diferentes medios gráficos y digitales. #Foodie. En redes: @gcarpineta

Para entender plenamente de qué hablamos cuando hablamos de la necesidad de alcanzar la equidad de género solo basta con conocer algunas de las cifras alrededor de este tema. Según un estudio realizado por la agencia de comunicación another en 10 países de América Latina, a pesar de que las labores de crianza y el hogar se hacen principalmente en pareja, el 30% de las personas consultadas aún considera que son responsabilidad de la mujer. Además, estos comportamientos se han visto afectados principalmente por la pandemia durante el aislamiento social y el home office.

El estudio también arrojó que el 60% de los hombres disponen de tiempo libre, siendo que las jornadas laborales de las mujeres suelen ser más extendidas, sobre todo en países como México y Perú. ¿Y en el ámbito laboral? Durante una entrevista de trabajo, al 65% de las mujeres encuestadas reveló que alguna vez se les preguntó sobre su planificación familiar, ya sea su estado civil o hasta planes de tener hijos.

Además, a pesar de que los casos donde el género impide ascender de puesto disminuyeron, para el 27% de las mujeres encuestadas esta sigue siendo una barrera. En la misma línea, el último reporte de la CEPAL remarca que las mujeres reciben menos remuneración salarial por horas trabajadas en comparación con hombres.

Al 65% de las mujeres, alguna vez se les preguntó sobre su planificación familiar durante una entrevista laboral

Pero no todos los datos son negativos: la investigación también indicó que es más frecuente encontrar lugares de trabajo igualitarios y el 70% de los encuestados reveló que sus lugares de trabajo implementaron cambios en pos de la equidad de género en cargos directivos. “De a poco, algunas brechas se van achicando. En este sentido, las empresas juegan un rol fundamental en ser agentes de cambio, y continuar brindando oportunidades para la diversidad de género.”, afirmó Xochitl Bonilla, General Manager Regional de la agencia donde las mujeres son el 51% del staff y las oficinas de América Latina son todas lideradas por mujeres.

La realidad es que crear un mundo en el que se respeten las diferencias y en el que haya colaboración entre géneros es mucho más fácil si se empieza desde la infancia. Y, para eso, es importante pensar qué cambios debemos incorporar en la crianza de las niñas y niños: ¿Queremos princesas o guerreras?

Con esa premisa como disparador, se llevó adelante el webinar “Cómo Criar Niñas para el Futuro“, en el que diferentes mujeres expusieron sus puntos de vista sobre la importancia de fomentar nuevos valores. Soy Mujer fue parte y les compartimos algunas de las citas más destacadas del encuentro para lograr entender porqué es clave construir una imagen positiva con la que las niñas debían identificarse.

“Las niñas del mañana necesitan otros modelos”
La escritora Carla Salvatierra Flores -creadora del personaje Lola Menta, del libro “La Guerrera Lola Menta y la Ciudad de Hombies” editado en Argentina, España y Portugal- aportó su mirada para entender la importancia de los relatos y de qué manera ayudan a formar patrones y estereotipos.

“Escribir un libro infantil me llevó a recordar mis personajes preferidos de la infancia y, en su mayoría, responden a la definición de princesa: mujeres bellas y delicadas, pero habitualmente sin poder o decisión sobre sus vidas, a merced de la voluntad de sus padres o del príncipe azul. Y me puse a pensar que las niñas del mañana necesitan otros modelos. Los relatos nos forman, son parte de nuestra cultura: absorbemos sus enseñanzas, conductas y formas. Por eso, me pareció importante crear un personaje que libere a las niñas de los mandatos de las princesas, y así nació Lola Menta: una guerrera pacífica, cuyas ‘armas’ son la inteligencia y creatividad”.

“Invito a que todos adoptemos el rol de líderes y mentores de las niñas”
En el ámbito profesional, la consultora en transformación digital Lorena Diaz Quijano compartió su visión sobre cómo generar nuevos frentes de actuación para mujeres y niñas: “El 30% de las empresas de tecnología está liderada por mujeres. En Argentina, el 50% de las personas que trabajan con Comercio Electrónico son mujeres, por lo tanto el desafío es reforzar entre las niñas que hay muchas oportunidades de trabajo digital en donde pueden desarrollarse y no solo en desarrollo de software, sino en distintas áreas. Invito a que todos adoptemos el rol de líderes y mentores de las niñas, como facilitadores de cambios en la manera de ver el mundo del trabajo y cómo pasar de ser usuarias para ser creadoras del mundo digital”.

“Todos ganamos con una sociedad diversa”
En la esfera personal, la psicóloga y coach Ingrid Rivera resaltó la importancia de celebrar las diferencias a través de las individualidades: “En muchos casos las mujeres no se animan a asumir ciertos roles y debemos cambiar este chip. Todavía hay mujeres a las que les cuesta postularse para puestos de mayor desafío por no creer en su capacidad. Para incorporar el liderazgo inclusivo, es recomendable valorarnos a nosotras mismas y las diferencias porque todos ganamos con una sociedad diversa”.

Entre las buenas prácticas compartidas en la charla, se destacan algunas acciones concretas para generar cambios positivos para un mundo libre de discriminación:

  • Cuidar las palabras: estar atentos a cómo nos comunicamos delante de las niñas y niños.
  • Valorar y respetar el trabajo de las personas que nos rodean, sin jerarquías.
  • Incorporar en la dinámica familiar actividades que tengan impacto social.
  • Evitar el racismo, eso incluye algunos apodos, por ejemplo.
  • Respetar las preferencias y orientación sexual de todas las personas.
  • Educar con modales: pedir las cosas, en vez de exigirlas.
  • Educar sin distinción de roles por género, como por ejemplo, como se dividen las tareas del hogar.

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