Todo lo que hay que saber sobre exfoliación según tu tipo de piel

Gisella Martino Cepeda

Miércoles 26 de Mayo

Soy Gigi Martino, Lic en Diseño y Gestión de Estéticas. Me especializo en Moda y soy una apasionada de los detalles y todo lo visual. Pueden ver más de mi trabajo en @gigimartinoc

La exfoliación es una de las bases del cuidado de la piel y forma parte de la rutina de limpieza, para barrer impurezas y remover las células inactivas de la piel. Es perfecta para revelar la nueva piel, librarla de polución, de opacidad y para limpiar los poros y estimular la producción de colágeno en muy poco tiempo.
Hoy en día, hacer una exfoliación resulta muy simple, pero la realidad es que se trata de un proceso complejo, y que si no lo realizamos bien, puede dañar más de lo que ayuda. Hay tratamientos que son lo suficientemente abrasivos como para eliminar hasta las grasas y enzimas saludables de la piel.

EN PIELES SENSIBLES

Las pieles sensibles no deben abstenerse de todo tratamiento, sino encontrar el indicado, en este caso, se debe exfoliar la piel con precaución. Primero que nada, antes de elegir un tratamiento se debe conocer la piel a profundidad. Las pieles sensibles pueden, a su vez, ser grasas, mixtas o secas. La regla general de las pieles sensibles es que la exfoliación debería hacerse sólo una vez por semana, si se sufre de muchas, un máximo de dos veces. Para evitar manchas, brotes de acné o irritaciones, un exfoliante de origen natural es lo más adecuado. La avena es uno de los más suaves y calmantes que existen, es un ingrediente con el que todas las cocinas cuentan, entonces por qué no una receta casera.

  • Procesar la cantidad de avena que crean necesaria para cubrir la superficie del rostro, cuello y clavículas.
  • Agregar agua hasta formar una pasta uniforme.
  • Aplicar realizando movimientos circulares hasta que se absorba.
  • Dejar de 4 a 5 minutos y remover con agua tibia.
  • Al secar, no arrastrar la toalla sobre la piel. Hacerlo con pequeños toques.

Díganle no a los tratamientos químicos, a las exfoliaciones mecánicas y a los productos granulados.

EN PIELES SECAS
La exfoliación en pieles secas es fundamental para evitar una capa de piel muerta acumulada que evite que se absorban los productos. Lo que se recomienda es una exfoliación a base de ácido glicólico, una vez por semana. Esto bastará para remover esa capa acumulada y sobre la piel nueva realizar un tratamiento de hidratación.

EN PIELES GRASAS
El problema de las pieles grasas es que las células muertas de la piel y las impurezas quedan adheridas, con lo cual la exfoliación es clave. En el caso de las pieles grasas los productos granulados pueden funcionar, pero si la piel tiende al acné lo más recomendado son los peelings 1 o dos veces al mes seguido de una exfoliación química en forma de tónico o sérum. Esta rutina va a eliminar la grasa que obstruye los poros junto con impurezas y células inactivas. Si creen que este puede ser el caso de su piel, no olviden consultar un especialista, sobre todo a la hora de realizar un peeling.

EN PIELES MIXTAS
La particularidad de las pieles mixtas es que en el rostro se puede tener piel seca, piel grasa o piel normal, cambiando de una zona a la otra. Por eso para los tratamientos en pieles mixtas es importante detectar qué tipo de piel se tiene en cada zona y utilizar productos específicos. Para limpiar y exfoliar la zona T, un producto a base de ácido glicólico es lo ideal. Y para el resto de la cara que podría llegar a consistir en un mix de piel normal y zonas secas, un limpiador normal se adapta bien. Realizar la exfoliación 2 veces por semana. Las recetas caseras también pueden funcionar bien, tales como una mezcla de harina de garbanzos con miel.

EN PIELES NORMALES
Las pieles normales son pieles equilibradas en cuanto a la producción de sebo, no son grasas ni tampoco secas. En el caso de las pieles normales los peelings resultan muy agresivos, con lo cual lo ideal es evitarlos por completo. Lo mejor para este tipo de pieles son las exfoliaciones con ácido láctico y con ácido glicólico, una vez a la semana será más que suficiente, pero también necesario para lograr que la piel pueda absorber la mayor cantidad de producto cuando se trata de hidratantes y sérums.

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