Vacaciones en casa: ¿Por qué es tan importante frenar unos días?

Tomarse vacaciones es fundamental para mantener una buena salud física y mental. Pero, ¿cómo”cambiar el chip” y sentir que descansamos aún sin viajar? Consejos de una especialista para decirle sí al merecido descanso.

Gisela Carpineta

Jueves 16 de Enero

Periodista especializada en LifeStyle y Gastronomía. Escribe en diferentes medios gráficos y digitales. #Foodie. En redes: @gcarpineta

“Por eso yo sólo quiero la playa y el mar, cantar y bailar”… Si ya empezaste a tararear con nosotras esta canción, estás lista para leer esta nota y ponerte en modo vacaciones.

Pero ojo: para activarlo, no es necesario que viajes miles de kilómetros o gastes tus únicos ahorros en ese hotel paradisíaco. A veces, tomarse vacaciones, simplemente implica bajar un cambio -o varios- para decirle sí a ese descanso que tanto necesita nuestro cuerpo y mente. Bailar, cantar, disfrutar, descansar… Sin importar dónde estés.

“Para poder disfrutarlas plenamente quizás hay que tener en cuenta que vacacionar no es sinónimo de viajar, ni implica necesariamente una sucesión interminable de actividades, es descansar, recargar energía y pausar lo habitual; es simple, aunque no siempre fácil”, nos explica Claudia Quiroga Daldi, de la Asociación Argentina de Counselors, una disciplina que ayuda al desarrollo y el bienestar personal.

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Pero ya sabemos lo que estás pensando: ¡Qué difícil “cambiar el chip” y lograr descansar igual en casa! Para eso, quizás deberías volver a las bases y recordar que, según la Real Academia Española, Vacación (lo toma en singular) es el descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. “Es decir que no necesariamente implica viajar, aunque con frecuencia se toman como sinónimos, no lo son”, nos remarca la especialista.

Según la Real Academia Española, Vacación es el descanso temporal de una actividad habitual

La realidad es que tomarse vacaciones es un acto fundamental para la salud física y mental: se trata de una oportunidad de recargar energía, tomar distancia de aquello que nos agobia y disminuir los ruidos externos.“Para así escucharnos, que en muchas oportunidades se hace difícil debido a la vorágine de actividades propias del resto del año”, afirma.

En la práctica, ¿qué implica vacacionar?

  • Dejar de lado las rutinas que nos acompañan el resto del año.
  • Armar planes, salidas, encuentros independientemente del lugar geográfico.
  • Permitirnos decir “no” a aquello que nos imponen (o nos imponemos) y que nos restaría tiempo para descansar.
  • Mirar con ojos de turista, nos sorprenderíamos al comprobar los lugares que a pesar de ser cercanos o accesibles no conocemos, o quizás debido a ello; es un buen momento para recorrerlos, descubrirlos, y disfrutarlos.
  • No nos “hagamos trampa”, vacacionemos, no nos ocupemos de tareas pendientes, porque si hubiéramos viajado no podríamos hacerlas, entonces, pueden ser resueltas en otro momento.
  • Prioricemos nuestras necesidades y deseos, evitemos agobiarnos con actividades que satisfagan exclusivamente a quienes nos rodean en detrimento de las propias. Una alternativa es dejar de lado el “deber ser” o el “deber hacer” y planificar las vacaciones teniendo en cuenta motivaciones propias y no ajenas y permitirnos consensuar sólo si ello no implica renunciar a nuestros deseos.

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¿Cuántas veces al año se debería frenar?
“Las vacaciones no son un lujo, ni un capricho, sino una necesidad y como tal habría que experimentarlas, pero sin olvidar que como su definición lo indica, vacacionar es descansar, pausar las actividades laborales o de estudio, lo demás es secundario. Por lo tanto, se debería frenar cuando tengamos esa necesidad”, afirma Claudia Quiroga Daldi.

Las vacaciones no son un lujo, ni un capricho, sino una necesidad y como tal habría que experimentarlas

Pero para reconocer esa necesidad primero debemos escucharnos: “Y tener en claro que no es imprescindible viajar, si dejamos de lado esa imposición no es tan difícil vacacionar varias veces durante el año, algo que resulta beneficioso, ya que nos permite recargar energía y disminuye las expectativas que generan si lo hacemos sólo una vez, expectativas que si son desmesuradas rara vez podríamos cumplirlas”.

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